La prohibición de ser gordo ...

viernes, 11 de abril de 2014



Lamentablemente, hoy ser gordo es sinónimo de ser feo. Feo y perezoso, culpable de que nuestro cuerpo haya "degenerado" de esa manera... Y este mensaje está calando tan hondo en la sociedad, se oye tan a menudo en radio, prensa, televisión, colegios, campañas de salud pública, que está adquiriendo una dimensión casi religiosa.

Todo lo relacionado con niños (películas, videojuegos... ) está repleto de personajes bellos y superdelgados que muestran a los niños lo que se espera de ellos: JAMÁS debes ser gordo.


Por este motivo, niños de cortísima edad (3-5 años) empiezan ya a mostrar una inquietante preocupación por su cuerpo, por hacer ejercicio, por la comida, por no acumular ni un kilo de más... La palabra gordo ha dejado de ser la descripción de un mero hecho para convertirse en un insulto. Ser gordo está prohibido. La única obsesión es ser delgado.

A tal punto llega este empeño que, además de un catálogo variadísimo de dietas, algunas inofensivas, otras peligrosas y la mayoría ineficaces, se han ideado métodos más radicales para que el individuo obeso deje de comer. Los globos intragástricos ya son muy conocidos. Lo que yo ignoraba es que existe también, por ejemplo, algo denominado "malla supralingual" , que consiste en coser una malla sobre la lengua para que el individuo no pueda comer nada sólido durante cierto tiempo...

En mi opinión, no podemos hablar de "inteligencia" alguna cuando no somos capaces de preguntarnos (descartando las causas médicas) los motivos que mueven a las personas a comer tan por encima de sus necesidades. Como siempre, nos preocupan sólo los síntomas, las conductas, llegando así a conclusiones tan brillantes como ésta: "si estás gordo, no comas". Cualquiera que piense así no tiene, obviamente, la menor noticia de la realidad. Una realidad que descubriríamos sencillamente si nos tomáramos la molestia de interesarnos de verdad por los gordos, escucharlos, compartir sus quejas y sentimientos.

Comer es una forma rápida, barata y hasta hoy socialmente aceptada de gratificarnos. También comemos para celebrar, para estar juntos, para relacionarnos con las personas que supuestamente queremos. "Comimos" (o más bien mamamos) la leche de nuestra madre. Nos "comeríamos a besos" a ese niño precioso. La persona hermosa "está buena" y nuestro ser amado está "para comérselo". Etc. Amar y comer siempre fueron juntos. Por tanto, cuando una persona come y come, ¿qué nos está gritando? Obviamente, que las cosas no van bien, que necesita calmar sus ansiedades, que no puede más, que se siente insatisfecha o sola... Y como no encuentra alivio ni amor para llenar el alma, come entonces para llenar el cuerpo. ¿Puede haber algo más obvio y sencillo de entender?

Pero no. Las piruetas mentales que somos capaces de hacer para eludir lo evidente son increíbles. ¿Nadie te quiere? No importa: ¡deja de ser gordo! Porque la gordura es fea, la gordura es mala, la gordura es despreciable. Y todo son campañas, lemas, pancartas contra la anorexia, contra la bulimia, contra la obesidad infantil, por el control de los menús de los centros escolares, contra cualquier tipo de adicción en general. Todo lo cual, además, enriquece a demasiados...

¿Cuándo dejaremos de culpabilizarnos, de agredirnos unos a otros, y nos atreveremos a escuchar nuestros sentimientos y, en particular, el dolor de los gordos?


Fuente del Artículo: http://www.articuloz.com/psicoterapia-articulos/la-prohibicion-de-ser-gordo-6636013.html


Sobre el Autor

Olga Pujadas. Psicoterapeuta.

http://psicodinamicajlc.com/olgapujadas/



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